PRIMEROS DOS MESES EN PETRINJA
¡Cómo pasa el tiempo! Casi puedo verme subiendo en el tren en Jerez… / Time goes so fast! I can see myself taking the train in Jerez…
¡Si quieres conocer la historia de mi EVS sigue el link! /If you want to know my EVS story click the link!
ANTES QUE NADA…
Quiero destacar desde el principio estos nombres porque fueron y son estas personas las que me han ayudado desde que di mi primer paso en Petrinja: Ane Orbea de España, Jana Schneider de Alemania, ellas son las voluntarias de otro proyecto EVS en IKS pensado en el mundo de las marionetas y las historias educativas con ellas, Gordana , Tamara, Palma y Manda, la cabeza de IKS, y por encima de todo a Léa Dallier, de Francia, cuya ayuda y atención han sido claves desde el primer día y la persona que lleva escrito en su frente las palabras entrega y generosidad. Desde el primer escrito que haga y hasta el último cuando me vaya llevarán la marca y la firma de esta persona.
Gracias también a los que llegaron después: Mickael con el que paso casi todo el tiempo y que es mi colega de cuarto y con el que me rio todos los días, Patricia y Tania, mis colegas de proyecto, Anna Cormenier, Kata Rupcic, Slaven (mi mentor) o Martina entre otros muchos.

Y EL AVIÓN ATERRIZÓ…
Han pasado más de cuatro meses desde que llegué a Petrinja (pronunciado con nuestra Ñ y que no puedo escribir aquí porque no existe en este teclado). Han pasado muchísimas cosas y he vivido cientos de experiencias. He conocido nuevas personas y nuevos modelos de pensamiento, he conocido incluso lo que se vive después de una guerra reciente. Es hora de hablar por lo menos de mis primeros dos meses en este lugar. Pero vayamos por partes.
Sinceramente, la primera impresión cuando llegué a Croacia fue bastante buena. Ves lo hermosa y ordenada que es la capital Zagreb y piensas que este país no está tan lejos de los principales países europeos y que todo lo que has leído en Internet para informarte no es más que información poco contrastada. Pero pronto llegaría el momento en el que descubres que es lo que está detrás de tantos verdes parques de la capital. Para ello debo relatar mi primer viaje en autobús de camino a Petrinja. Era un día gris y lluvioso, ya de primeras era raro para mí, en Andalucía en marzo tenemos un tiempo estupendo, por lo que pensé que me quedaba un largo tiempo de adaptación al tiempo de aquí. El autobús salió de la capital y hizo un recorrido bastante sorprendente. Cruzó al menos 20 pueblos de poco menos de 5 calles de extensión. Ninguna ciudad más, ningún bloque de edificios más, ningún vehículo caro más. En poco menos de una hora había retrocedido 20 años en el tiempo. Todo era campo, agricultura y bosques. Lo único que me recordaba a tiempos modernos era el chófer del autobús, imagino que quería hacer un record de tiempo en el recorrido porque esa manera de correr y de afrontar las curvas no era normal.
Así continuó mi viaje hasta que vi el primer cartel de Petrinja. Estaba deseando verlo para bajarme de aquel fórmula uno con forma de autobús. Nadie me dijo que Petrinja tenía una ˝estación de autobús˝, así que, sin saberlo, me había bajado del autobús a algunos kilómetros de diferencia de donde se suponía que debía bajarme. Para colmo, había empezado a llover fuerte y tuve que refugiarme en una especie de bar. Conseguí llegar sano y sano a mi destino gracias a una persona que aun hoy desconozco su nombre pero a la que estaré eternamente agradecido: después del bar donde nadie me ayudó encontré una tienda no muy grande. La mujer que atendía me dejó su telefóno para llamar al único número de contacto que tenía en caso de emergencia y además habló con la otra persona que estaba al aparato en croata.
Una vez rescatado y llevado al piso donde he vivido hasta ahora pude seguir percatándome de lo mucho que estaba equivocado en mi primera impresión de este país. Bloque de seis plantas sin ascensor y un piso que podía ser el mismo que usó mi abuelo para jugar a los vaqueros cuando era todavía un chaval. El primer horno de la historia, la cocina que usó Marie Curie para hacerse un sandwich y una lavadora que había perdido todo vestigio de funcionalidad.
Puede parecer que todo era feo y anticuado pero el hecho de estar en esta nueva aventura en la que me encuentro me hizo ver que todo estas cosas no eran más que objetos y que el verdadero valor de mi EVS iba a venir con las personas y el conocimiento a través de las sensaciones.
LA VIDA QUE COMIENZA EN IKS…
Mi primera semana en IKS y en Croacia fue como una especie de coctelera: todo venía junto y a la vez. Hablar en inglés como lengua principal era mi primer reto. Pensaba que estaba preparado pero cuando ves que no hay más remedio que expresarte en otro idioma para absolutamente todo te das cuenta de que aprender de los libros es muy importante pero que sin la práctica real no tienes mucha idea de lo que el mundo tiene preparado para tí.
Pudieron presentarme como a 40 personas en un plazo de 10 días, eso quiere decir que debes recordar 4 caras y nombres al día, cosa que parece fácil pero que no lo es en absoluto. Y además sitios, lugares, caminos y establecimientos que por supuesto no saben lo que quieres cuando dices que quieres una barra de pan en mi idioma nativo.
En IKS, mi asociación de acogida, todo fue bien desde el principio, todo llevó un curso relajado y tranquilo en las primeras semanas aunque pronto descrubriría que la actividad de una organización de ayuda humanitaria y social puede ser dura y compleja como el de una empresa que decida planear su estrategia para los próximos 36 meses.
Durante los dos primeros meses hemos hecho tal cantidad de actividades que me resulta difícil recordar todas. Por supuesto mi proyecto principal: amenizar y contribuir a la calidad de vida de personas de la tercera edad. Vamos diariamente a hacer ejercicio con ellos y nos pudimos ganar la confianza de estas personas sin apenas chapurrear cuatro palabras.

Las clases de croata empezaron muy bien, con dos voluntarias muy bien preparadas. Es un idioma que tiene ciertas ventajas e inconvenientes para quien tenga como lengua nativa el español. El croata se habla como se lee, así que no tiene el inconveniente de la exacta pronunciación que tiene el inglés o el francés. No tienen la “y”, la “q” la “x” la “w” ni por supuesto, nuestra querida “ñ”, por el contrario tienen tres tipos de “c”, y dos tipos de “s”, “d” y “z” por lo que su sonido depende del acento que lleve. Conlleva bastante tiempo poder pronunciar estas letras correctamente pero cualquier croata te entenderá si no la dices perfecta.
Una de mis cosas favoritas fueron las clases de inglés y francés. Las clases con Dijana para el perfeccionamiento del inglés han sido muy productivas y que Léa decidiera comenzar a dar clases de francés me vinieron genial para mejorar mi nivel, ya que por entonces era más bien medio-bajo. Los jueves por la tarde siempre tenía la ilusión de recibir clases de francés porque de un tiempo a esta parte me ha empezado a gustar mucho este idioma, del que no había prestado mucha atención en la escuela.
Debo reconocer que casi todo el trabajo físico suele ser llevado por los hombres así que en una asociación preferentemente de mujeres, mi compañero Mickael y yo trabajamos mucho en cargar, ordenar y reparar todo tipo de cosas.
Esto último me gustaría destacarlo en mi primera columna. Me dí cuenta que las mujeres croatas son muy fuertes mentalmente y tienen muchísimo entusiasmo por norma general. Casi siempre son las primeras en dar ese paso adelante para llevar a cabo cualquier actividad y su motivación son un acicate para las nuevas generaciones. Son un ejemplo muy bueno para sociedad que están aun bajo el subyugo del machismo.
He participado activamente en la actividad del otro proyecto EVS sobre marionetas. Las integrantes del grupo: Ane, Jana y Léa nos enseñaron a Mickael y a mí como fabricarlas e hicimos interesantes talleres de como usar máquinas de coser, como coser manualmente o incluso como fabricar tu propia marioneta con el diseño que quieras escoger. Mi compañero y yo siempre estuvimos interesados en aprender y preguntamos a IKS si las “puppet girls” nos podían enseñar, cuya respuesta fue positiva. El estudio de marionetas es realmente bonito y tiene una decoración muy alegre, es estupendo para trabajar tranquilo y motivado.
Crear una marioneta es una actividad muy divertida y educativa. Necesitas conocer varios artes como el diseño de ropa, saber coser, realizar manualidades con diferentes materiales… Ha sido una experiencia maravillosa y de nuevo tengo que agradecer a Léa, Ane y Jana su paciencia y dedicación.

En esta época mi compañero y yo empezamos a hacernos cargo de los talleres de tarde con niños de edades comprendidas entre 10 y 15 años. Es un taller creativo por lo que realizamos todo tipo de actividades que ayuden a estos chicos a salir del ordenador o su casa y mejoren todo tipo de habilidades.
Manualidades, talleres de creatividad con cartón y papel, juegos al aire libre, deportes, clases de baile… entre otras muchas actividades. Siempre voy a tener un gran recuerdo de esta actividad porque realmente los chicos se muestran interesados por cualquier cosa y se encuentran motivados a poco que les preguntes. En estos talleres tengo que nombrar a Léa Dallier especialmente puesto que sin su inestimable ayuda no habrían sido posibles tantas ideas y actividades. En uno de estos talleres realizamos una gymkhana muy divertida basada en la búsqueda del tesoro que ya contaré más adelante.

Otra de las actividades que realizamos fue el curso de informática para personas de la tercera edad. Dábamos las clases en la misma asociación y era para toda aquella persona que quisiera familiarizarse mínimamente con los ordenadores. Enseñamos cosas básicas como encender el PC o escribir un texto en el Microsoft Word, pero con algunas clases más estas personas llegaron incluso a manejarse fácilmente con internet y redes sociales como Facebook.

MI EXPERIENCIA PERSONAL
Mi valoración personal con los dos primeros meses de EVS en Petrinja han sido inmejorables. He conocido gente fantástica y he vivido desde dentro todo aquello que vemos en la tele y escuchamos en la radio sobre aquellas organizaciones que trabajan no por el dinero sino por ayudar y sentirse parte del cambio que la humanidad está haciendo para vivir en una sociedad mejor. Aportar un pequeño grano de arena reconforta y me hace sentir parte de esa rueda. Lo mejor de todo son las personas de las que he estado rodeado, aquellas por quienes trabajé y aquellas que estuvieron a mi lado trabajando.
¡Me hubiera gustado seguir contando mi historia pero me dicen que no debe ser muy larga para no dormir a la gente!
Seguiré con el siguiente episodio trapisondo de las aventuras en IKS y Croacia.
¡Nos vemos en IKS!
Jaime Navas
